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¿Qué es la aromaterapia y para qué sirve?

Aunque la palabra “aromaterapia” se usó por primera vez en el siglo XX para describir el uso de aceites esenciales de plantas como forma de tratamiento, ya los egipcios, griegos y romanos conocían muy bien el valor medicinal de las plantas aromáticas.

 

La aromaterapia es la utilización de aceites esenciales de plantas y flores con fines terapéuticos, para aportar al cuerpo y a la mente equilibrio y bienestar.

 

Los aceites esenciales son extracciones muy concentradas de plantas (de las flores, hojas, raíz…) usadas en cantidades muy pequeñas y que contienen todas las propiedades, energía vital y personalidad de la planta. Es el material básico de la aromaterapia. Aunque se llamen aceites no son sustancias grasientas sino volátiles, y se evaporan rápidamente.

 

Los aromas juegan un papel muy importante. Nos hacen sentirnos mejor y esto puede tener una influencia terapéutica inmensa en los síntomas.

 

¿Cómo actúan los aromas?

 

¿Cómo es posible que simplemente el oler algo nos haga sentirnos relajados, que provoque en nosotros una mejora del estado de ánimo o que nos haga recordar algo que creíamos olvidado? La explicación hay que buscarla en lo siguiente:

 

El sentido del olfato está directamente conectado al sistema límbico que es el que regula nuestras emociones, memoria… Al inhalar un aroma, éste va directamente a nuestro cerebro emocional, límbico, al hipocampo, conecta con él y ahí está nuestro almacén de memoria. Por eso, muchas veces, un olor a naranja nos lleva automáticamente a ese verano en Murcia con la abuela, nos hace despertar recuerdos que estaban ahí “almacenados” en nuestra memoria.

 

Su conexión con el área límbica del cerebro, sistema nervioso y endocrino es muy importante.

 

Una vez que el aceite esencial  ha penetrado en la piel, irá al sistema linfático y de aquí, a la corriente sanguínea.

 

 

 

Aplicaciones de la aromaterapia

 

La aromaterapia es una alternativa muy válida para aliviar muchos de los problemas que ocasionan nuestro ritmo de vida actual, como el estrés, la ansiedad, la depresión, la tensión nerviosa, el cansancio…  Y los problemas derivados de todo ello: digestivos, nerviosos, cardiovasculares… 

El síndrome del profesional quemado (burn out), el dolor crónico, las crisis vitales, la ayuda en el estudio (estudiantes, opositores).  En todos estos casos es aplicable con gran eficacia la aromaterapia.

 

La aromaterapia nos ayuda en nuestro día a día de manera 100% natural.

 

¿Cómo se aplica la aromaterapia?

 

La forma más importante de usar la aromaterapia es a través del masaje, mediante baños aromáticos o inhalando los aceites esenciales.

 

El masaje es una de las mejores maneras de aliviar el estrés y la tensión actual.  Es una terapia muy antigua. Es una extensión de la necesidad instintiva de tocar una parte del cuerpo dolorida. Dolores de cabeza, insomnio, estrés… se pueden aliviar con un simple instrumento: nuestras manos.  

“Creo que el masaje es una terapia complementaria auténtica. Al inducir un estado de relajación en una persona, posibilitamos que sus recursos naturales afloren, emerjan”, dice Clare Maxwell-Hudson, masajista inglesa de gran prestigio.

 

Los baños aromáticos son tan antiguos como la civilización humana. Hipócrates decía que un baño perfumado y un masaje con aceites esenciales son el camino a la buena salud. Son una de las formas más importantes de tratamiento en la aromaterapia y son muy versátiles. Un baño puede ser relajante o estimulante según las esencias que se elijan. 

 

Sin embargo, es en la reducción del estrés donde son más valiosos. Se pueden combinar los baños con casi cualquier otra forma de tratamiento (excepto la homeopatía).

 

Preparación: poner el agua caliente deseada en la bañera y añadir hasta 6 gotas de aceite esencial, diluidas en un aceite tipo de almendras dulces o similar, agitar el agua para extender las esencias y ya está. 15 o 20 minutos es el tiempo deseado para que las esencias hagan su efecto.

 

Ejemplos de baños aromáticos:

 

Baño relajante: 4 gotas de lavanda y una gota de camomila (opcional) para quienes les cueste dormir o simplemente quieran desprenderse del cansancio físico y psíquico acumulado. Mejor diluirlo en un aceite vegetal tipo de almendra dulce u otro.

 

Baño estimulante: por la mañana 3 gotas de romero y 1 de enebro diluidas en un aceite.

 

Para agotamiento nervioso: 1 gota de albahaca, 2 gotas de geranio y 2 de lavanda también diluido.

 

Actualmente en muchos hogares no hay bañeras pero eso no es impedimento para disfrutar de un baño aunque sea de pies. Basta con coger una palangana o balde de agua caliente al gusto y añadir de 5 a 7 gotas de esencias. 10 minutos es el tiempo aconsejado.

 

Inhalación: también se puede disfrutar de la aromaterapia difundiendo los aceites esenciales con un difusor de aromaterapia o simplemente poniendo unas gotitas en el radiador o en la muñeca como si fuera un perfume.

 

Para trabajar con la aromaterapia vamos a usar aceites esenciales de excelente calidad para que tengan esa fuerza vital, esas propiedades de las que he hablado más arriba.

 

Algunos aceites esenciales

 

A la hora de comprar aceites esenciales, tenemos que fijarnos en que aparezca su nombre en latín en el botecito, y que éste sea opaco. De esta forma nos aseguramos de que es una aceite de calidad.

 

Lavanda

'lavanda angustifolia', 'lavandula vera'...

 

Dentro de la aromaterapia es la número 1 por su gran versatilidad, se usa en innumerables situaciones.

 

La palabra lavanda proviene del latín lavare y significa lavar. Es una planta nativa del Mediterráneo.

 

La propiedad fundamental es que favorece el equilibrio físico y psíquico.

 

Alivia todo tipo de problemas relacionados con las tensiones, equilibra el sistema nervioso, calma las emociones, ejerce una acción sedante, relajante.

 

Antidepresivo natural, es muy útil en casos de depresión y ansiedad, sobre todo, en la forma de baños aromáticos.

 

Un baño de lavanda también es muy bueno para aliviar el cansancio físico y psíquico, dolor muscular, insomnio… (con unas gotitas de lavanda en la almohada es suficiente). Si has tenido un día largo de trabajo prueba un baño relajante de lavanda 4 o 5 gotas, te sentirás renovado/a.

 

Masajeado en las sienes alivia muchos dolores de cabeza.

 

Cuando se mezcla con otras esencias se realzan sus efectos.

 

 

Romero

'rosmarinus officinalis'

 

Después de la lavanda es posiblemente el aceite esencial más importante de los usados en aromaterapia.

 

Tiene una acción pronunciada estimulante del sistema nervioso, es cefálico, hace aumentar la atención, memoria y concentración… De ahí su utilización en el estudio o cuando hay que rendir eficazmente en una reunión de empresa o similar.

 

Aclara la mente de confusión y duda y es un remedio clásico para el dolor de cabeza.

 

 

Enebro

'juniperus communis'

 

La propiedad esencial es la de ser purificante, a nivel físico y psíquico. Se utiliza para limpiar, descontaminar la mente, el espíritu de la carga acumulada del contacto con otra gente, por ejemplo, podría ser muy indicada para ayudar a los padres con sus niños, para cuidadores de personas enfermas, profesores…

Ejerce un efecto tónico, fortalecedor de los nervios, combate el estrés, la ansiedad…

 

 

Melisa

'melissa officinalis'

 

Tiene un agradable olor alimonado. La propiedad fundamental es su acción calmante en cuerpo y mente. Actúa como un tónico cardiovascular, digestivo y nervioso.

 

Desde el punto de vista psicológico es antidepresivo, ayuda a levantar el ánimo, a alejar pensamientos sombríos. También es sedante, relajante del sistema nervioso.

 

Por su efecto sobre el corazón y el sistema nervioso y, en relación con ello, sobre las emociones, el aceite esencial de melisa es lo más cercano a un agente rejuvenecedor. No algo que nos hace jóvenes de nuevo sino que nos ayuda a amortiguar, suavizar el impacto, el efecto de nuestra mente, del mundo externo en nuestro cuerpo, en nosotros.

 

Precaución: no usar sin diluir y siempre en cantidades mínimas, no más de 0,5-1% ya que puede irritar la piel.

 

 

Rosa

'rosa damascena', 'rosa centifolia'

 

Así como tradicionalmente se llama a la rosa la reina de las flores, en aromaterapia la esencia de rosa es la reina de entre todas las esencias.

 

Es en el área de la reproducción y sexualidad femenina donde el aceite esencial de rosa es único en su acción y será la primera opción a pesar de su alto precio. Se necesitan unos 200 kilos de pétales de rosa para producir un litro de aceite esencial de rosa, mientras que 200 kilos de flores de lavanda dan uno 6 litros de aceite esencial.

 

En el plano emocional, psíquico, es un antidepresivo suave pero potente.

 

Tradicionalmente considerado afrodisíaco, ya los antiguos romanos esparcían pétalos de rosa en la cama de los novios.

 

Es una de las esencias más valiosas para ayudar en una depresión postparto, en la depresión que surge tras la ruptura de una relación, muy valiosa para la mujer que no se siente segura de su propia sexualidad, que sufre frigidez… o en la impotencia masculina.

 

 

Embarazo y aceites esenciales

 

En los 3 o 4 primeros meses hay que evitar el romero, albahaca, salvia, rosa, menta, mejorana…

 

Aromaterapia y psicoterapia

 

El camino a la consulta de un psicólogo no suele ser fácil. Uno se siente inseguro, vulnerable, débil. La primera toma de contacto, los primeros momentos, son muy importantes para generar una confianza básica desde la que explicar el motivo de la consulta.

 

Los aromas también nos pueden ayudar, y mucho, a tener una sensación positiva, relajada de fondo, de seguridad, a sentirnos bien en ese ambiente nuevo, que no controlamos, lo cual ayudará a que todo transcurra fluidamente.

 

Desde el punto de vista de la aromaterapia a la hora de elegir las esencias adecuadas, nos basamos en lo que la persona necesita.

 

Si, por ejemplo, trabajamos con una persona cuidadora de gente mayor, de un profesional al cuidado de los demás, procederemos así:

 

Lo primero, invertimos el rol: ahora esta persona es cuidada, es el protagonista y actor principal. Poco a poco, se va generando un feeling, vínculo entre terapeuta-paciente, donde la persona puede sentir que se le escucha, que es importante para alguien. La persona habla de lo que le ha pasado, se va aclarando por dentro, empieza a escuchar lo que su cuerpo, su mente le ha venido diciendo últimamente y que ha ido ignorando.

 

Como aceite esencial elegiría lavanda, enebro y/o benjuí, por ejemplo, que nos ayudan a contactar con  nuestros sentimientos más profundos, a equilibrar, a relajarnos, a purificar, limpiar la psique, a crear un espacio seguro entre nosotros y los acontecimientos, que ayudan en el cansancio, agotamiento psíquico y emocional. Propondría una alternancia de terapia psicológica, masajes y baños aromáticos en casa.

 

No tengo ningún problema psicológico definido… ¿me puedo beneficiar de la aromaterapia?

 

Por supuesto que sí.

 

Es verdad que hay pacientes  que vienen a consulta con una problemática definida y la terapia gira en torno a solucionar eso, pero hay otro tipo de personas que pueden venir porque piensan, intuyen que el hacer este paréntesis les permite recargarse, les hace bien.  

 

Les permite hablar de “eso” que está pendiente y que él/ella solo no acaba de encajar, les permite dar respuesta a eso que necesita hacer y no hace. Es decir, les permite armonizarse por dentro y, así, poder mantener una conducta positiva por fuera.

 

Por otro lado, ¿quién no se ha sentido, a veces, abrumado al final del día, semana, mes… por haber atendido esto y aquello, después de haber preparado una oposición, exámenes…, y piensa que una de estas sesiones sería justo lo que necesita para acelerar su recuperación?  “Después de una de estas sesiones se me presentó la respuesta a la pregunta que me inquietaba últimamente con tal claridad…”, me decía Clara.

 

La naturaleza nos ofrece esencias de flores, plantas… para ayudarnos con nuestras emociones. Y el trabajo terapéutico también nos ayuda a dar respuesta a nuestras experiencias vitales, dificultades para alcanzar ese estado de equilibrio desde el que puede emerger nuestros propios recursos personales, antes latentes, ocultos por esa nube de cansancio, quehaceres…

 

Confía en ti mismo/a y en la fuerza de la naturaleza para que guíe e ilumine tu camino.